Historia

Breves datos históricos del Santuario Nacional de San Cayetano

Llegan los teatinos a México

La devoción a san Cayetano llegó a México mucho antes que sus hijos espirituales, los Clérigos Regulares, conocidos también con el nombre de Teatinos. En este escrito emplearé indistintamente cualquiera de los dos nombres, para designar a los miembros de la orden religiosa fundada por san Cayetano en Roma en 1524.

El primer teatino que llegó a la ciudad de México para trabajar apostólicamente en esta arquidiócesis fue el padre Antonio Sagrera, C. R., el cual fue recibido por el entonces Arzobispo de México, Mons. Luis María Martínez, a finales de septiembre de 1946. Empezó su trabajo apostólico construyendo las iglesias de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en la colonia Nueva Tenochtitlán y la de la Sagrada Familia, en la colonia Gertrudis Sánchez.
El segundo en llegar fue el padre Mateo Barceló, C. R., en 1949, y el tercero, el padre Andrés Burguera, C. R., en 1950. Estos tres sacerdotes formaron la primera comunidad teatina en México. El 27 de noviembre de 1950 el padre Antonio fue elegido primer Prepósito de la comunidad.

La venida de los teatinos a México, obedecía al sincero deseo de dar una respuesta concreta a Su Santidad Pío XII, quien había pedido a todos los institutos religiosos que tuvieran sacerdotes laborando en Estados Unidos, mandaran una tercera parte de los mismos a Latinoamérica y apoyaran, de esa manera, la labor evangelizadora realizada en otro tiempo por los misioneros venidos de Europa.

La iglesia provisional a san Cayetano en la avenida Cuzco, de la colonia Lindavista

El padre Antonio, superior de la comunidad, encomendó al padre Andrés Burguera la construcción del futuro santuario de San Cayetano en Lindavista. El padre Andrés empezó construyendo una capilla provisional en la avenida de Cuzco. Puso la primera piedra de la capilla el día de su fiesta onomástica, 30 de noviembre de 1950 y la bendijo, unos meses después, el 2 de febrero de 1951. La capilla provisional medía 32 m. de largo por 12 m. de ancho. Los planos fueron hechos por el arquitecto e ingeniero civil Francisco J. Serrano. En esta capilla empezó el culto a san Cayetano en Lindavista. Duró 10 años, hasta el 6 de agosto de 1960 que fue bendecida la cripta del Santuario y pasada a ella la imagen de san Cayetano. La capilla fue destruida.

Proyecto y planos del Santuario

El padre Sagrera, superior de la comunidad, compró el solar existente entre las avenidas Montevideo, Cienfuegos y Matanzas para construir en él el futuro santuario a san Cayetano y encomendó al ingeniero civil y arquitecto don Francisco Serrano, profesor de la Universidad, la planeación y el diseño del Santuario, sin otra condición que ésta: la vista del interior debía estar libre y sin columnas por medio y tener una capacidad para mil personas sentadas, cosa que el arquitecto logró a las mil maravillas. El estudio de subsuelo y el cálculo estructural fueron hechos por el Dr. Leonardo Zeevaert, ingeniero consultor de la obra.

Colocación de la primera piedra del Santuario

El domingo, 10 de agosto de 1952, a las 11:00 de la mañana se bendijo y se colocó la primera piedra del santuario de san Cayetano, Padre de Providencia y Patrono de la colonia Lindavista.

Estudio del subsuelo y cimentación de la obra

El estudio del subsuelo fue hecho por el Dr. Leonardo Zeevaert, ingeniero consultor de la obra. Luego se procedió a la cimentación, a base de pilotes. Esta etapa de la obra terminó el 20 de mayo de 1955.

Construcción de los cuatro arcos parabólicos estructurales

Terminada la cimentación se procedió al encofrado y colado de los cuatro arcos parabólicos de 33 m. de altura y 40 m. de ancho , octagonales entre sí e intersectados aproximadamente a las tres cuartas partes de su altura, cuyas áreas libres, arriba de las intersecciones, constituyen las pechinas. Este trabajo se realizó desde el 4 de enero de 1956 hasta el 27 de julio de 1957, por la compañía constructora Lezama y Cortina.

Construcción de las bóvedas y de la cúpula

La crónica de la construcción del santuario anota a principios de enero de 1958:

“Se encuentran, terminados, en su totalidad, los cuatro arcos que forman la estructura principal de la iglesia, sobre los que irá apoyada la cúpula. Asimismo están concluidas las pechinas, tanto inferiores como superiores, lo que permitirá ligar los cuatro arcos con el anillo o trabe circular en el balcón, que recibirá las doce columnas sobre las que se apoyará el tambor de la cúpula, de base circular, formada por una generatriz de revolución parabólica, estimando un diámetro de 15 m. y una altura análoga”.

La superficie total de la cúpula es de 630 metros cuadrados. Queda terminada el 22 de noviembre de 1958. Se construye la fachada principal y el coro. En 1959 se construyeron el trimonte y la cruz que corona el edificio. Se colocaron los doce ángeles de piedra sobre cada una de las doce columnas. Se colocaron los doce vitrales o emplomados que cubrirían los espacios abiertos entre las doce columnas que sostienen la cúpula, obra de la empresa Las Escaleritas, S. A., medían 4.70 m. de alto por 5.75 m. de largo. En este mismo año se terminaron de construir las bóvedas y se levantaron los muros.

Primera misa en el santuario de san Cayetano

El 7 de agosto de 1959 se celebró la primera misa en Santuario. El cronista del acto escribe:

“El padre Andrés y con él todos los devotos de San Cayetano de Thiene hemos visto colmados nuestros deseos: la celebración de la misa bajo las especiosas bóvedas de lo que será el magnífico santuario a san Cayetano, el primero de América. Ante la presencia del Excmo. Sr. Obispo Don José Villalón, los miembros de la Orden Teatina en México, los directores, los trabajadores de la obra y más de un millar de devotos de nuestro santo escuchamos LA PRIMERA MISA en el sitio de nuestros sueños, que cada día se acerca más a la realidad”.

Presidió, la celebración la imagen de san Cayetano, traída en procesión de la capilla provisional expresamente para este acto. Acabada la Misa, la imagen del Santo, en brazos de sus devotos, regresó a su humilde capilla, mientras llega el momento de su traslado definitivo a su nueva y suntuosa casa. San Cayetano ya ha visitado su santuario. Sigue, el cronista:

“Allá quedó… otra vez sola, la gigantesca mole del que será el mayor de los santuarios de san Cayetano en América y en el mundo. Entre los muros se quedaron resonando las palabras del padre Andrés:

‘gracias, muchas gracias a todos… y sigamos adelante hasta ver concluida la obra, que es la de San Cayetano y de todos ustedes.’

Bendición del santuario de san Cayetano

A quienes seguían de cerca el desarrollo de la obra, este año de 1960 les permitió ver terminadas, entre otras cosas:

  • el recubrimiento de las bóvedas,
  • la terminación interior de todos los arcos precolados,
  • la conclusión de las pechinas,
  • la colocación de los mosaicos de los fundadores de la Orden Teatina,
  • el avance en el revestimiento de la fachada con piedra de Pachuca,
  • la terminación del decorado interior de la cúpula,
  • un palpable adelanto en la colocación del piso,
  • la confección y la colocación de tres enormes vitrales artísticos de 18 m. de, alto por 12 m. de ancho en la base.

Todo esto hizo posible que se llevara a cabo la bendición del Santuario el día 6 de agosto de 1960. A las 6.30 de la tarde, en procesión, fue trasladada la imagen de san Cayetano de la capilla provisional, al Santuario, entre cantos y aclamaciones. Fue recibida a la puerta principal del Santuario por el reverendísimo padre Don Julián Adrover, Prepósito General de la Teatinos y por todo el pueblo cristiano. Luego el padre General bendijo el Santuario.

De esta manera el 6 de agosto de 1960 iba a marcar el fin de una década de presencia del padre Andrés Burguera en México, gracias a cuyo celo y entusiasmo san Cayetano recibió culto en una iglesia provisional y, ahora, empezaba a recibirlo en su nuevo y espléndido santuario, el mayor que se ha construido en todo el mundo en honor de este “GRAN HOMBRE Y GRAN SANTO”, -la frase es del Papa Pío XII-, que nació en Vicencia a finales del siglo XV, fundó la Orden Teatina, murió y recibió sepultura en Nápoles el 7 de agosto de 1547.

Ulteriores trabajos y consagración del Santuario

El 7 de agosto de 1961 se bendijo una nueva imagen de san Cayetano, de madera tallada, traída de Italia, celebrándose, en esta ocasión, una Misa Pontifical, que ofició el excelentísimo señor doctor José Villalón, Obispo auxiliar de la arquidiócesis de México.

En 1962 se estrenó la hermosa entrada principal de la iglesia. En la puerta figuran los doce Apóstoles en esmalte, sobre cobre, constituyendo el mayor esmalte, de este tipo, que existe en América.

Se estrenaron también las vistosas bancas, en forma de butacas, con sus reclinatorios que, además de conferir mayor armonía al conjunto del mobiliario, brinda a los fieles la necesaria comodidad para recogerse y dedicarse a la oración.

Entre el 1963 y 1966 asistimos también al estreno del altar mayor y del enorme mural, en mosaico bizantino, del ábside, que representa la visión de san Cayetano en la noche navideña de 1517, cuando, alentado por el Patriarca san José, recibió de manos de la Virgen María, al recién nacido hijo de Dios, “carne y envoltura del Verbo Eterno”, como él escribe.

Finalmente, en la solemnidad del Santo, el 6 de agosto de 1966, el eminentísimo cardenal arzobispo de México, doctor Miguel Darío Miranda, se dignó proceder a la consagración del Santuario. El mismo Sr. Arzobispo erigió la parroquia de San Cayetano el 7 de octubre del mismo año y confió el cuidado pastoral de la misma a los Padres Teatinos, nombrando primer párroco al padre Andrés Burguera, el cual trabajó con el mismo empeño, para formar la comunidad cristiana de Lindavista, como puso en la construcción del Santuario de San Cayetano.

Terremoto del año 1985

Desde el día de la inauguración hasta el 19 de septiembre de 1985 los fieles se reunieron en el santuario para recibir los servicios religiosos. En la mañana de este día un terremoto dañó la cúpula de la iglesia, algunos ángeles se desprendieron, los doce vitrales de la cúpula se estropearon. Hubo que cerrar el santuario para repararlo. Fue un día muy triste para la comunidad cristiana de Lindavista.

Manos a la obra

El muy reverendo padre Cayetano Rossell, Superior Provincial de la comunidad teatina de México, encargó al padre Argimiro Sandín Fuentes, entonces párroco del Santuario que se hiciera cargo de la reparación del mismo. Con la confianza puesta en la Providencia de Dios y en la generosidad de los fieles de Lindavista y de los devotos de san Cayetano, el padre Argimiro comenzó los trabajos de reparación.

Equipo técnico de ingenieros y arquitectos

El ingeniero Guillermo Salazar Polanco fue el ingeniero responsable de las obras de reparación. Eligió como ingeniero consejero al que ya lo había sido desde el principio de la obra, al doctor Leonardo Zeevaert. Las escaleras de la entrada principal son del arquitecto Adolfo Cueto y la parte litúrgica de la remodelación es del arquitecto fray Gabriel Chávez de la Mora, O. S. B. En la obra estuvo de responsable el arquitecto Alfonso González Olguín. De la iluminación se cuidó el ingeniero Alfonso Rivero y de la acústica el arquitecto Saad.

Cinco años duraron las obras de reparación y remodelación del Santuario. Se procuró no sólo reparar los daños causados por el terremoto, sino también adaptar el área de la celebración litúrgica a las normas del Concilio Vaticano II, cosa que se consiguió con la ayuda del arquitecto fray Gabriel Chávez de la Mora, monje benedictino, gran conocedor del arte y de la liturgia. Se procuró también corregir la acústica del Santuario, lo que se consiguió con al ayuda del arquitecto Saad. De hecho se diseñó un nuevo presbiterio con todos sus elementos, adelantándolo hacia la nave. Junto con el arquitecto Oscar Jiménez Gerard, fray Gabriel situó el sagrario en el espacio que ocupaba el antiguo presbiterio.

Por otra parte, la cripta fue rediseñada para ser usada como capilla semanal, con su propio sagrario, área penitencial y conservando el área de columbarios.

Reapertura y consagración del nuevo altar del Santuario

El día 29 de julio de 1990 fue un día de gran gozo para toda la comunidad cristiana de Lindavista. Después de cinco años de intenso trabajo se reabrió el Santuario. A las seis de la tarde el señor Cardenal, doctor Ernesto Corripio Ahumada, arzobispo primado de México, reabrió el templo y dedicó solemnemente el nuevo altar al Señor. Asistieron al acto: el muy reverendo padre José Luis Gordo Hernández, entonces Provincial de los padres teatinos de México, 25 sacerdotes y una multitud de fieles. Después de este paréntesis de casi cinco años, el Santuario de San Cayetano sigue abierto al culto, para gloria de Dios y servicio de los fieles.

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